Desafío 1: La figura de jade

¡Damos comienzo al primer desafío de El libro del tiempo! Marcus y Laura se han fijado en la horrenda figura de jade que se encuentra en el salón de la casa de Marcus. El desafío consiste en describir, de la mejor manera posible, dicha figura; pero no de cualquier manera. He aquí las condiciones:

 

1.- Debes enviar tu descripción a ellibrodeltiempo@europais.net

2.- El tema de tu email debe ser el siguiente: Desafío 1 + Nombre del alumno + Clase (ESO 1 A/B/C/D)

3.- El máximo de caracteres de la descripción es de 160.

4.- La fecha límite de entrega es el viernes 22 de abril a las 23:59.

 

De no cumplirse alguna de estas cuatro condiciones, el trabajo no será aceptado y, por lo tanto, no formará parte del proyecto ni será evaluado.

 

Evidencia 1 ganadora... y evidencia fantasma

 

Ya tenemos aquí los primeros ganadores de esta edición de El libro del tiempo. La primera edición nunca es fácil (ni siquiera en la parte de decidir vosotros quién queréis enviar a concurso) y a veces pasa lo que ha pasado en esta ocasión, que la mejor de todas ellas no es la que votáis. Es por eso que El libro del tiempo debe anunciar la primera evidencia fantasma de este 2016: El bibliotecario Rodolfo (ESO 1 B).

Estad atentos a este redactado y disfrutadlo:

 

Abrió la puerta y …

Vio al viejo sabio que estaba todos los días en la biblioteca. Rodolfo, el bibliotecario, era un hombre mayor, muy escuálido y tan alto que siempre miraba a los demás por debajo de sus gafas, redondas y anticuadas, que se apoyaban en el caballete de su larga y fina nariz. Aparentaba ser un hombre serio y solitario a pesar de que con Marcus siempre se mostraba simpático y cariñoso. Desde el primer día que Marcus fue a buscar un libro a la biblioteca se habían llevado bien. Tenía unos brazos huesudos y unos hombros anchos y caídos sobre los que se alzaba su cuello,  largo como el de una jirafa. A medio camino hacia su rostro destacaba una nuez tan salida que le caracterizaba. Su pálida piel, grasienta y pecosa, se arrugaba en su estrecha frente bajo la cual tenía unas cejas extremadamente pobladas que solían estar despeinadas y que enmarcaban unos ojos grandes y saltones, de forma almendrada a causa de sus caídos párpados. Su pequeña boca se escondía bajo una gran barba blanca y cuando sonreía dejaba ver unos dientes desiguales y amarillentos. La forma de su cabeza era muy apepinada y su pelo lacio y canoso caía sobre las hombreras del largo abrigo negro que llevaba a juego con unos desgastados zapatos de cuero. Su voz era grave e imponente cosa que, combinada con su aspecto viejo y ducho, hacía de él un hombre misterioso. Los niños del barrio solían inventarse historias del bibliotecario, ya que nadie excepto Marcus sabía su origen. A pesar de ello, la gente que le conocía bien, especialmente sus clientes, le tenían mucho aprecio ya que era un hombre humilde y campechano. Era muy discreto, nunca llamaba la atención, pero aún era más observador, bajo ningún concepto perdía detalle, y con estas dos cualidades se enteraba de todo. Además, era muy charlatán, tenía largas y animadas conversaciones con sus clientes, y lo más notable de él era su carácter refunfuñón, siempre contestaba por lo bajo.

Rodolfo se encontraba más nervioso de lo normal, intranquilo ya que daba pequeños golpes al suelo con el pie. También estaba angustiado, la biblioteca, su negocio familiar, echaba el cierre y no sabía lo que el futuro le depararía. En sus manos llevaba dos grandes cajas de cartón, que se notaba que pesaban por la cara que ponía el hombre. Entró atolondrado, tropezó y cayó, de tal forma que los libros que contenían las cajas se esparcieron por la alfombra del recibidor.

 

No obstante, esta redacción no será la que pasará a formar parte de nuestra novela y Rodolfo no acompañará a Marcus en sus aventuras. Otro será quién sea nuestro protagonista, un personaje que nos sorprendió dejando a más de uno con la boca abierta durante la narración. El libro del tiempo se complace en presentaros a...

 

Abrió la puerta y…

Marcus había quedado con un chico al que había conocido jugando a un famoso videojuego online. Desde el primer día se habían entendido. Era un chico competitivo ya que cada noche se quedaba hasta muy tarde jugando con Marcus para lograr vencer a los otros jugadores. Era un poco reservado puesto que Marcus había intentado fijar una fecha con él para reunirse, pero él nunca quiso. Finalmente aceptó la invitación.

 

Tras abrir la puerta, lo primero en lo que se fijó Marcus fue en su cabello rubio y lacio perfectamente peinado en una cola, sus ojos eran tan azules como el mar, su nariz era puntiaguda y mostraba unas mejillas rosadas a causa del duro frío de enero y una boca simplemente perfecta. Lo que más destacaba de su rostro eran sus dientes blancos, que lucían en una gran sonrisa amable y llena de simpatía.

Por su estatura podrías intuir que tiene alrededor de trece años y que mide menos que él.

Llevaba unos tejanos de color militar  y una blusa rosa palo.

ーJuan Rodríguez, ¿Eres tú?ーdijo Marcus muy confuso.

ーSí, soy yo, aunque, bueno, soy más conocida como... Laura Rodríguez.ーDijo ella un poco angustiada y avergonzada.

Y es que el chico al que había conocido en Internet no era un chico... Era una chica.

 

¡Laura Rodríguez! Felicidades a ESO 1 C por la aportación de su personaje protagonista a nuestra novela.